jueves, 29 de mayo de 2008

Al otro lado


Un torbellino de seis historias, seis personajes, que se entrecruzan las unas con las otras motivadas por las causalidades, esta es la matriz del trabajado guión de Faith Akin en su nueva película Al otro lado. No es de extrañar que en Cannes se le concediera el premio al mejor guión original, porque se trata de un puzzle azaroso perfectamente construido que mantiene al espectador en un estado inquietante, a veces de frustración, a la espera de que se resuelva la causalidad central. Akin se inscribe así dentro de una tendencia en el cine (21 gramos de Guillermo Arriaga, la también oscarizada Crash de Paul Hagins o hasta Pulp Fiction) a la fragmentación de la historia en actos dentro de los cuales el punto de vista narrativo cambia según el personaje que lleva a cabo la acción.

Como en su anterior y exitoso largometraje, Gegen die Wand (Contra la pared), la historia que nos cuenta el director alemán de raíces turcas es también la relación entre dos culturas que se han visto obligadas a convivir la una con la otra desde hace muchos años. La inmigración turca en Alemania es una realidad innegable y el marco donde se inscriben los personajes que se balancean como péndulos de uno al otro lado (de ahí el título de la película), de uno a otro país. El paradigma alemán se focaliza principalmente en la madre interpretada por la que fue musa de Fassbinder, una magnífica Hanna Schygulla, mientras que la estrella turca, Nurgül Yesliçay, simboliza la Turquía militante. Tanto éstos como los demás personajes son puestos al límite de sus emociones mediante la experiencia de la muerte que será el motor del cambio, la comprensión y la reconciliación.

>> Para tolerantes de piel sensible, comprometidos socialmente y sosegados.

Lo mejor: la libertad concedida al espectador para valerse de su criterio.

Lo peor: las forzadas muertes accidentales.

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